La moda brasileña, protagonista con 11 marcas en Colombiamoda 2025

 Laura López Alzate 

La capital antioqueña se prepara para recibir la 36ª edición de Colombiamoda, el evento de la industria de la moda más importante del país. A menos de una semana de su inicio, la feria genera una expectativa especial por la masiva y estratégica participación de Brasil, que llega con una delegación de 11 marcas y cerca de 50 empresarios dispuestos a estrechar lazos comerciales y de innovación.

Este año, Colombiamoda se consolida como una plataforma de alcance internacional y regional, un objetivo clave para el presidente de Inexmoda, Sebastián Díez, quien busca convertir el evento en un espacio que reúna el talento latinoamericano. En este sentido, la presencia brasileña es un pilar fundamental.

Las marcas brasileñas que lideran la invasión de estilo

La delegación de Brasil está conformada por marcas que abarcan desde ropa infantil hasta beachwear y lencería, lo que demuestra la versatilidad de su industria. Entre ellas destacan:

·       Rizllep Private Label: Especializada en la producción para marcas privadas.

·       Apa Confecciones: Una reconocida firma de confecciones.

·       Kyly, Cupido, Camu Camu, Everly Kids, Up Baby/Quimby y Luluzinha: Marcas enfocadas en el segmento infantil.

·       Doisrios Lingerie: Una propuesta de lencería.

·       Roviex: Con una oferta diversificada de prendas de vestir.

·       Maryssil Beachwear: Marca que promete deslumbrar con las últimas tendencias en ropa de playa.

Según Sergio Escobar, cónsul honorario de Brasil en Antioquia, esta participación es "mayor y diferenciada" a la de años anteriores. Más de 50 empresarios brasileños recorrerán los pabellones de la feria en busca de nuevos socios y mercados, aprovechando la visibilidad internacional de Colombiamoda. "Aquí no es solamente un lugar para hacer negocios con Colombia, sino también con muchos otros potenciales clientes de diversas partes del mundo", aseguró Escobar.

Una relación de complementariedad y tecnología

La alianza entre Colombia y Brasil en el sector de la moda ha sido de larga data, pero esta edición buscará fortalecerla. A pesar de que ambos son competidores en el mercado global, Escobar subraya que existe una complementariedad que puede generar "una buena amalgama" de negocios, especialmente en la producción y el diseño.

Además, la llegada de la delegación brasileña no solo se enfoca en lo comercial, sino también en la transferencia de conocimiento. Brasil es una potencia en tecnología de punta para la moda, y su experiencia puede ser crucial para el desarrollo de la industria colombiana. "Un producto que se diga que es hecho en Brasil ya tiene, por default, un componente de atracción al mercado", explicó Escobar, indicando que este conocimiento puede beneficiar a las marcas colombianas. A su vez, Colombia también tiene mucho que ofrecer, y sus propuestas en diferentes segmentos de confección son bien recibidas en el mercado brasileño.





Novedades en la agenda

La feria se ha renovado para esta edición con un enfoque en la expansión y la inclusión. Por primera vez, Colombiamoda ha realizado eventos en Bogotá y Santa Marta, abriendo un camino para convertirse en un circuito nacional. Además, se expandirá a 60 locaciones de Medellín, ofreciendo más de 100 eventos culturales, deportivos y de moda.

La programación incluye un desfile inaugural a cargo de la marca paisa de beachwear Agua Bendita, que presentará su nueva colección en la Plaza de Botero. También estarán presentes diseñadores y marcas nacionales de renombre como Socarrás, Franklin Ramos, Punto Blanco, Leal Daccarett, Offcorss y Go Rigo Go!.

Bajo el concepto de Co-creación, la feria busca visibilizar la importancia del trabajo colaborativo. Este tema, junto con la sostenibilidad y las nuevas tendencias, será el eje central del Pabellón del Conocimiento.

Con la presencia de expositores de 14 departamentos de Colombia y, además de Brasil, otros países como Perú, México y Estados Unidos, Colombiamoda 2025 se perfila como un espacio clave para el encuentro de ideas y negocios.

La llegada de la delegación brasileña no solo añade valor a la feria, sino que marca un hito en la colaboración regional, aprovechando incluso los beneficios arancelarios de los acuerdos comerciales entre ambos países para generar un verdadero "gana-gana".

 

“El ruralito”, una experiencia de formación en APS


Los estudiantes cuando inician su experiencia con Atención Primaria en Salud en los hospitales de primer nivel, se enfrentan a situaciones que les muestran el lado de sensibilidad humana que debe tener un médico, para llegar al fondo de los problemas psicosociales de una comunidad y comprender que éstos se solucionan a través de ayuda interdisciplinaria, y no solo con medicamentos.

Laura López Alzate            
Periodista U-235

Enfrentarse a hacer miles de llamadas para que un paciente del Sisben remitido lo recibieran en un hospital de segundo o tercer o nivel, atender muchos pacientes cuya salud estaba en las manos del médico general. Estas situaciones fueron algunas de las que Beatriz Orozco Orrego, estudiante de medicina de la Universidad de Antioquia, tuvo que vivir en su mes de internado conocido como “ruralito” en el Hospital María Auxiliadora de Chigorodó en Urabá y que le permitieron fortalecerse como persona y profesional.

Relacionar la salud pública con la clínica a través de la Atención Primaria en Salud (APS) entendiendo ésta como una estrategia cercana a la población, es la capacidad que según Fernando Giraldo, profesor de medicina de la Universidad de Antioquia, deben desarrollar los estudiantes de este campo en “el ruralito”, que es un mes del año de internado en donde se enfrentan a los retos y dificultades que tiene un hospital de primer nivel.
 
“Recuerdo mí primer día, me demoré mucho en la consulta explicándole a una mujer los métodos de planificación que habían, pero la paciente estaba distraída y no me ponía atención. Ahí me dí cuenta que por la cultura de esta comunidad a la gente no le interesaba educarse sino que les recetaran lo que necesitaban. Y es que por la falta de educación era difícil para mí explicarle a una madre qué era una neumonía en su hijo”, rememora Beatriz Elena Orrego Orozco, que en octubre terminó su primera parte del internado.

De acuerdo con Juliana Trujillo Gómez, estudiante de medicina de la Universidad de Antioquia y que realizó su primera etapa del internado en el municipio Necoclí, la experiencia fue excelente en todos los sentidos porque se enfrentó a los problemas de una comunidad con muy pocos recursos y tuvo que aplicar de manera directa las estrategias para la promoción de la salud y prevención de la enfermedad.

El médico no puede solucionarlo todo
Esta práctica, dice el profesor Giraldo, también les enseña a que el médico “no puede solucionar todos los problemas de la comunidad”, a pesar de que esta sea su ilusión. Se debe trabajar en forma interdisciplinaria con otras áreas como son trabajo social, enfermería, epidemiología, sector público, político, educativo, agrario y privado.

“Uno interviene como médico pero la salud hay que protegerla y conservarla ya que después suceden casos como el del niño con enfermedad diarreica aguda que se va muy bien del hospital, vuelve a consumir la misma agua no potable y recae. En ese trabajo que debería ser interdisciplinario es donde uno a veces se ve solo. En las brigadas de salud va el médico, auxiliar, vacunadora y el odontólogo, sin embargo, la representación de los otros sectores como vivienda, saneamiento básico y alcantarillado están ausentes”,  expresa Orrego.

Chigorodó, describe la estudiante Beatriz, habían muchos niños que empezaban su primaria a los 12 años, mujeres con baja autoestima, muchos embarazos en adolescentes a pesar de los múltiples programas de planificación que se hacían. Es un aspecto de carácter cultural.

“Con los programas que se realizaron se logró avanzar en que las mujeres ya buscaban planificar, incluso las madres ahora también llevaban a sus hijas adolescentes de 12 años, porque ellas ya asumen la cultura a la que están expuestas y aceptan esa realidad de una relación sexual temprana y por eso prefieren protegerlas de un embarazo”, resalta Orrego Orozco.


Y así, de historias que ahora hacen parte de los recuerdos, Beatriz Orrego y Juliana Trujillo aprendieron que a todos los programas de salud hay que ponerles su toque de sensibilidad y humanidad.

Por eso como manifiesta el profesor Giraldo: “tenemos que pensar en un nuevo sistema y en profesionales, que además de saber tratar una patología, entiendan que hay que cambiar esa visión asistencialista de la enfermedad, por una visión más de promoción de la salud y prevención de la enfermedad”.

Elsa María Villegas, jefe del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, concluye que “además es indispensable articular estas acciones con otras de mayor complejidad cuando las requieren los individuos, las familias y las comunidades porque la APS no puede reducirse al primer nivel de atención”.

RECICLAJE, UN TRABAJO DIGNO


De piel morena, con una mirada feliz, ojos pequeños, rayados, pero muy despiertos, Faustino Antonio Parra, con 57 años de edad, habla acerca de su vida como reciclador y cómo este oficio le ha traído de alguna manera estabilidad económica a pesar de lo que muchos piensan.

Antes de ser reciclador don Faustino fue conductor, manejó un camión de Apartadó a Barranquilla con Plátano, después manejó un bus en Coonorte a Caucasia, Montelíbano, hasta que llegó al mundo del reciclaje, hace 30 años.
Don Faustino ha mantenido su familia conformada por tres hijos, dos mujeres y un hombre, a través del oficio del reciclaje incluso hasta después de que su esposa muriera hace 20 años, dejando a sus hijos aún pequeños.

Es equívoca la idea que algunos tienen de que con el reciclaje se pasan necesidades, puesto que según don Faustino: “El que recicle, no vamos a decir que se muere de hambre, porque el reciclaje da la comida, que no le dé a usted pa’ guardar, pero que la comida y para la ropita si se la consigue uno, entonces yo no me quejo del reciclaje y más con el apoyo que ya tenemos con el acopio de la Alcaldía y (la precooperativa de recicladores de Medellín) Recimed”.

El acopio es una cartonería donde compran todo el material reciclable que recogen los recuperadores y les dan una garantía y es que del material que ellos les vendan a los acopios les dan el 5% más, lo anterior contribuye a que estas personas mejoren aún más su situación económica.

El programa que viene desarrollando la Secretaría del Medio Ambiente con los recicladores le ha cambiado la vida a don Faustino porque diariamente él con lo que reciclaba se conseguía tres mil o cuatro mil pesos al día pero “lo que hace que yo estoy en el acopio número dos y con Recimed, me va un poquitico mejor porque al menos ya se consigue uno 15,20,25, 30 mil pesos, no diario pero si tiene uno días de conseguirse 15,20,25 mil, pesos”.

Don Faustino hace recolección de reciclaje en Belén una vez cada ocho días, exactamente en la 72 con la 30 (sector de Metroplús), también en Junín por el lado de los centros comerciales tiene un puesto que es para trabajar todos los días. 

Las campañas que ha venido realizando la Alcaldía a través de la Secretaría del Medio Ambiente en el tema del reciclaje de las basuras ha valido la pena puesto que don Faustino considera que la ciudadanía está más educada; aunque señaló que “sí no hubiera tanto desorden con el gamín que es el que coge las bolsas a romperlas y a dejar todos esos regueros, la ciudad estuviera muy cambiada”.

Sin embargo los recicladores tienen otro problema y es que espacio público a veces no los deja trabajar porque no saben dónde meter sus carretas cuando van a Guayaquil a cambiar objetos que pueden ser mejor vendidos allá; “llega uno allá juagaíto en sudor y eso es, haber pilas, salga, vaya alzando la carreta, no dejan trabajar”.

Por: Laura López Alzate

EL SACERDOTE QUE ASALTÓ LA FE DE SUS FIELES


En la Iglesia San Martín del barrio Ancón, en La Estrella, los feligreses esperan desde hace dos meses al sacerdote Roberto Hugo Múnera, para que les oficie una misa.

Ese tiempo hace que el sacerdote está fuera de la parroquia por motivos que van, desde retiros espirituales hasta unas merecidas vacaciones, según murmura la misma comunidad.

El padre Múnera llegó al templo un 26 de abril del 2005 con feligreses de Medellín y acabó con los bazares y las empanadas para recoger fondos. Esta decisión alejó a la junta Protemplo, encargada de coordinar dichas actividades.

Luego se dio a la tarea de hacer grandes obras, pero la que supuestamente descrestaría a la comunidad era la construcción de los osarios.

Sin embargo, los recuerdos que el sacerdote le dejó a la comunidad de Ancón fueron unos huecos en la pared, que se supone iban a ser los osarios, deudas y ruinas en la casa cural.

Regina Calle, miembro de la junta Protemplo desde hace 20 años, señaló que “el padre Roberto Hugo comenzó una campaña para hacer unos osarios en la parroquia, pero lo que no entendemos es que nos cobraron y no hay osarios. Para hacerlos comenzó a desbaratar la iglesia, nos tumbó la casa parroquial, nos tumbó un salón con todas las oficinas. En estos momentos no sabemos ni de los osarios, ni de la plata, ni de nada”.

Pero la situación venía de tiempo atrás porque la comunidad notó los malos manejos del cura por medio de actitudes como convertir dinero de bolsillo lo que se recogía en las rifas para los osarios y ausencias permanentes en la parroquia, dejando como reemplazo al padre Tito, que pertenece a una arquidiócesis ecuatoriana. Por eso, “desde junio del año pasado se mandaron aproximadamente seis cartas a la Curia, pero hasta el momento nada".





Malos manejos

“Empezamos a ver malos manejos, especialmente cuando iba a tumbar la casa cural y la comunidad se opuso. Desde ese momento nos quejamos en la Curia. La semana pasada la gente empezó a quejarse porque estaban celebrando la misa a oscuras, nosotros le dijimos al vicario pero la gente del barrio ya no aguantaba más. La mayoría no sabía la magnitud de la destrucción de la casa cural”, señaló Luz Estella Escobar una de las fundadoras de la parroquia.

Para Regina en estos momentos la pérdida es total, no tanto por la plata de los osarios, sino porque destruyó la casa cural y las oficinas. Además señaló que “ni las inundaciones que hemos tenido aquí nos han dejado tantas pérdidas como las que nos dejó el padre”.

La junta Protemplo habló con el Vicario y realizó la solicitud a la Arquidiócesis para la asignación de un nuevo párroco. Al parecer, la Curia les prometió, verbalmente, porque por escrito no hay nada, que va a llegar otro sacerdote más pujante que sacará adelante la parroquia pero hasta ahora no aparece.

Para Calle lo sucedido con el padre Roberto Hugo le deja el peor sentimiento porque “yo siempre he dicho que la comunidad de Ancón es la mejor que puede tener La Estrella en cuestión de párrocos y lo digo por mi madre. Ella fue una de las benefactoras y de las que comenzó esta parroquia y nosotras las hijas le prometimos a mamá que íbamos a seguir con esto. Se murió mi mamá y se acabó la iglesia”.

Pérdidas por todos lados

Dicen los feligreses que, además de las acciones del padre Múnera, también hubo otros hechos ilícitos de una empleada que recogía las ofrendas.

“La señora que trabajaba con el sacerdote venía simplemente a recoger las ofrendas, salía con la plata sin terminar la misa y la parroquia con los servicios cortados. El sábado le hice el reclamo y no volvió”, señaló Escobar.

Para la gente del barrio Ancón fue increíble ver la iglesia sin servicios y por eso reaccionaron ante el robo de las ofrendas. “Un señor nos cobró $15 mil por reconectar los servicios. En estos momentos tenemos que mandar una carta o ir a hablar con el de Empresas Públicas, porque cómo puede ser posible que la Curia no se dé cuenta de que una iglesia está sin servicios”, aseveró Calle.

Y como si fuera poco, a la parroquia no dejan de llegar “chepitos”. Se debe plata a diestra y siniestra, dicen los feligreses.

Intento de una defensa

Aunque los habitantes de Ancón no saben nada del padre Múnera desde su desaparición, éste se comunicó ayer con EL MUNDO en un intento por salir bien librado de las acusaciones.

El sacerdote señaló que “los medios que están acusando al sacerdote de la parroquia San Martín tendrán que retractarse porque las cosas no son como las cuentan”. También aseguró que las personas del barrio que estaban proporcionando la información eran peligrosas.

Además, dejó en manos del vicario Héctor Mario Buitrago su defensa pero éste declaró que no podía dar ningún tipo de declaración porque a quien le correspondía esto era al Arzobispo de Medellín. Este diario se comunicó con monseñor Alberto Giraldo, quien no quiso hacer ningún pronunciamiento sobre el caso.

La situación actual de la iglesia es que el nuevo sacerdote que llegue no tendrá dónde vivir y en la parte en donde se encuentran los osarios no hay sino ruinas y huecos.

Lo único que la gente espera es que se nombre un sacerdote que trabaje con la comunidad, pero sobre todo “que se pueda recuperar la fe porque un muro se vuelve a reconstruir pero la fe que se ha perdido ha sido mucha. Él es de esos sacerdotes a los que se les encomienda una misa de 15 años y sale orando por el eterno descanso de un difunto”, remató Escobar.